Digamos que me llamo Gantenbein de Max Frisch

Es como si nada hubiese ocurrido… Es un día de septiembre, y al salir de las tumbas oscuras y calurosas a la luz, el día está tan claro que parpadeamos; veo los terrones rojos de los campos que cubren las tumbas, y a lo lejos, intenso, el mar de otoño, mediodía, todo es presente… calor intenso a pesar del viento…  ya septiembre: pero presente, viento en los cardos cubiertos de polvo, oigo sonar las flautas, pero no son las flautas etruscas de las tumbas, sino el viento en los alambres , mi coche, gris de polvo y ardiente, está bajo las sombras susurrantes de un olivo, calor intenso a pesar del viento, pero ya septiembre: pero presente, y estamos sentados a la mesa, a la sombra, y comemos pan mientras el pescado se asa, toco la botella para ver si el vino (Verdicchio) también está frío, sed, luego hambre, me gusta vivir –[1] Solo que los muertos vivos necesitamos un montón de historias para sentirnos vivos, en la muerte es donde más historias se necesitan, por eso nos las contamos una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez…


[1] De la versión castellana de María Teresa Vallés. Ed. Debate, 1990

🤞 ¡No te pierdas nada!

Todas las nuevas entradas al blog y noticias de Matías Escalera

¡No hacemos spam!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *