Diagonal. Febrero, 2016

Yo soy Alka-ETA (en este momento)

Hace tiempo, cuando el atentado a Charlie Hebdo, escribí para estas mismas páginas un artículo titulado Yo tampoco soy Charlie (en este momento), como respuesta a esa reacción entre etnocéntrica, olvidadiza y demagógica que llevó a cientos de miles de europeos a solidarizarse con la revista satírica francesa; en él argumentaba mi postura diciendo que, en ese preciso momento, en realidad me sentía y era, más bien, los millones de víctimas que Europa causa aún, y había causado durante siglos, en el mundo (¿hablamos de los refugiados?). Ahora, de un modo paradójico quizás, pero necesario, sin embargo, y coherente con aquella toma de posición, quiero proclamar que en “este momento, yo soy Alka-ETA”, es decir, soy esos dos titiriteros encarcelados por poner sobre el cajón de títeres una ácida y oscura versión de Don Cristobal.

Se han hecho muchos análisis del asunto; en estas mismas páginas de Diagonal he leído uno de los más lúcidos y completos: La política ciega, o sobre el Ayuntamiento de Madrid, de Emmanuel Rodríguez. ¿Qué se va a esperar de una alcaldesa que ha llegado a creer que está ahí por su sola gracia personal? Y yo fui uno de los que al grito de “Carmena”, apoyé su elección en actos públicos y privados. O qué podemos esperar de quien no reúne siquiera a su equipo de gobierno municipal para establecer una acción coordinada y con auténtico sentido político, pues no concibe la política como acción colectiva, sino como acción personal y carismática (y quienes conocen cómo funciona el gobierno municipal de Madrid saben de lo que hablo). Pero eso, con ser importante, no es lo más importante; lo verdaderamente crucial es que el temor y la aceptación de los límites impuestos a la democracia en España tras el 23F (que triunfó, que no fue derrotado como el relato oficial ha pretendido hacernos creer) no se han roto con la llegada a las instituciones de la “nueva política”. De ahí que sea descorazonador para los que tenemos ya cierta edad comprobar cómo durante los primeros años de la Transición éramos objetiva y subjetivamente más libres, puesto que la libertad de expresión de la que disfrutábamos, no porque nos la dieran, sino porque nos la habíamos tomado nosotros por nuestra cuenta, era superior a la que ahora percibimos y sentimos a nuestro alrededor.

Que la derecha en este país es alérgica a la cultura y a la crítica; que cuando escucha la palabra cultura echa mano de la pistola, de la policía y de los jueces o del IVA, es algo con lo que contaba; pero que un gobierno municipal, salido de los nuevos movimientos populares, originados en el 15M, se plegase tan fácilmente a sus amenazas, con esto no contaba. Que la derecha sea incapaz de percibir la naturaleza de la ficción, o de la realidad literaria y poética, es natural; es una caterva que se ha cebado históricamente en la ignorancia y la brutalidad; pero que una buena parte de la izquierda política y mediática le haga la ola de modo vergonzante y cobarde, no es natural, salvo bajo el signo de la más absoluta derrota y dejación de principios democráticos.

Por eso, y por otras muchas razones, en estos momentos, yo soy Alka-ETA. Y pido a todos los titiriteros, escritores, dramaturgos, actores, pintores, escultores, músicos, cantantes… A todos los que tengan que ver con la producción de cultura, por el preciado e inalienable bien que la libertad de pensamiento y expresión es para nosotros… Y a todos los ciudadanos que así lo sientan, que amen la libertad y que estén contra este fascismo casposo y ramplón que se nos ha impuesto con la “ley mordaza”, pero que viene de más lejos, desde que aceptamos los límites que nos impusieron, allá por febrero de 1981, la panda de milicos y guardia civiles que nos dieron aquella representación, esta vez sí, de títeres esperpénticos y deleznables… Que todos levantemos nuestra voz y gritemos: “Sí, en este momento, soy Alka-ETA”. Oui, Je suis Alka-ETA.

🤞 ¡No te pierdas nada!

Todas las nuevas entradas al blog y noticias de Matías Escalera

¡No hacemos spam!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *